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Las lámparas UV lejanas, ¿una futura arma contra virus en lugares públicos?

This March 26, 2020 photo courtesy of Manuela Buonanno, Columbia University, shows the far-UVC experiment. The virus is aerosolized at the left of the picture, flows across the window in the middle where it is exposed to the far-UVC light, and then collected on the right of the picture and assayed as to how many virus are dead and how many alive. - Ultraviolet lamps soon in trains, planes, schools, to destroy any dangerous virus? Researchers at Columbia University have been working on this for seven years, and the pandemic could soon be the culmination of their efforts. UVC lamps have long been used to kill germs, especially in hospitals and the food industry. This technology is booming with the pandemic. (Photo by Manuela Buonanno / Columbia University / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / Columbia University / Manuela Buonanno" - NO MARKETING - NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

¿Habrá en el futuro lámparas ultravioletas en trenes, aviones o escuelas para destruir los virus?

Investigadores de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, trabajan en esto desde hace años, y la pandemia de coronavirus, que forzó el confinamiento de la mitad de la población del planeta, podría pronto coronar sus esfuerzos.

Las lámparas UV-C se utilizan para matar microbios desde hace tiempo, sobre todo en hospitales y en la industria alimentaria. Es una tecnología en pleno boom en la pandemia.

Pero los rayos UV-C, peligrosos para la piel y los ojos, no pueden ser utilizados en presencia de personas. El metro de Nueva York, siguiendo el ejemplo de los metros en China, será desinfectado parcialmente con luz ultravioleta, pero solo en la madrugada, cuando está cerrado.

El equipo del Centro para la Investigación Radiológica de Columbia trabaja desde hace años sobre diferentes ultravioletas, denominados “lejanos” (su frecuencia es de 222 nanómetros), para demostrar que son eficaces para matar virus, sin riesgo para la salud, explicó a la AFP David Brenner, director de esa unidad.

David Brenner, director del Centro de Investigación Radiológica de la Universidad de Columbia.

A estas frecuencias los rayos no penetran la superficie de la piel ni del ojo, subrayó. Esto hace que los UV-C puedan ser utilizados en lugares cerrados muy frecuentados, donde la contaminación es particularmente temida, y podría facilitar el desconfinamiento.

A fines de abril, el presidente de EE.UU., Donald Trump, mencionó de manera confusa la idea de introducir luz ultravioleta en el cuerpo para matar el coronavirus, a partir de un estudio realizado por un laboratorio federal sobre la luz natural, que no contiene UV-C.

Al inicio, el equipo de Brenner estudiaba la eficacia de estos UV-C lejanos contra las bacterias resistentes a los medicamentos. Luego se centró en su uso contra los virus, comenzando por el de la gripe. Hasta que llegó el nuevo coronavirus.

“Nos preguntamos cómo aplicar lo que hacemos”, explicó Brenner.

Para probar estos rayos con el coronavirus SARS-Cov-2, hubo que transferir sus equipos a un laboratorio más seguro de la universidad.

David Brenner, director del Centro para Investigación Radiológica de la Universidad de Columbia, en una foto sin fecha suministrada por la facultad de medicina de la institución educativa

Los experimentos comenzaron “hace tres o cuatro semanas”, dijo. Los investigadores están cerca de establecer que estas lámparas destruyen el coronavirus presente en las superficies en unos minutos. Ahora esperan hacer la demostración con el virus en forma de gotas.

En paralelo, se realizaron test para confirmar que los rayos son inofensivos para la salud. Ratones de laboratorio están expuestos desde hace 40 semanas, ocho horas por día, a UV-C lejanos “de una intensidad 20 veces superior a la que utilizaríamos en humanos”, sostuvo.

“Testamos su piel y sus ojos y no hemos hallado nada. Están muy felices”, aseguró Brenner.

El experimento durará 60 semanas. El equipo ya explicó lo que está haciendo en el portal Research Square de la revista Nature, pero hasta que no terminen todas las etapas ninguna conclusión será validada por la comunidad científica.

La presión para reabrir las economías del mundo es enorme, lo cual lleva a los industriales a acelerar la producción de estas lámparas desde ahora.

“Precisamos soluciones para las oficinas, los restaurantes, los aviones, los hospitales”, dijo Brenner.

Aunque estas lámparas se venden desde hace tres años, para otros usos, ahora hay legiones de clientes interesados, subrayan los responsables de dos marcas presentes en Estados Unidos.

“Pensamos desde hace tiempo en lo que sería una utilización formidable de esta tecnología, pero los trabajos científicos deben ser terminados”, dijo John Yerger, director de Eden Park, una pequeña empresa de Illinois.

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